viernes, mayo 27, 2005

Capítulo 2

Buenas! Creo que lo que hay escrito de nuestra "historia mariana" (jeje, el título lo pondremos más adelante) es suficiente para dar por terminado el primer capítulo. El próximo promete ser muy emocionante, ¿se decidirá María a buscar a su perro? ¿A qué peligros deberá enfrentarse? ¿Conseguirá Snoopy algún día ligarse a una perrita? ...


Capítulo 1

María era una chica normal, de estatura media, morena, de pelo corto. Aquella noche había salido a pasear a su perro por los alrededores de su barrio, en la ciudad de Frikilandia; su perro era un sabueso de piel blanca, se llamaba Snoopy. María estaba especialmente orgullosa de su perro, le había enseñado a dar la patita y a sentarse a su orden, además de otras maniobras típicas. Aquella noche brillaba la luna, el cielo estaba despejado, por lo que desde las afueras podían contemplarse las estrellas; este paisaje agradó a María que se había quedado ensimismada mirando al cielo y no se percató de que una figura la seguía muy de cerca.
Snoopy se mostraba intranquilo desde que salieron del chalé, miraba hacia un lado, hacia el otro, hacia atrás, como buscando algo tras la oscuridad. María se preguntaba divertida si estaría olisqueando a alguna perrita; fue entonces cuando Snoopy comenzó a sobresaltarse más y más, comenzó a tirar de la correa. María, que era una chica de constitución delgada, apenas tenía fuerza para controlar a Snoopy, que se encontraba totalmente fuera de sí. Después de forcejear con la correa, Snoopy consiguió escapar calle abajo; María no daba crédito a lo que había sucedido, Snoopy era un perro muy dócil, nunca antes había actuado de tal manera, sin duda algo debió de afectarle. Tras reponerse de la sorpresa, comenzó a correr calle abajo tras su perro.
-¡SNOOPY, SNOOPY! ¿A dónde vas? ¡Vuelve! -gritaba mientras corría y pensaba que quizá habría sido mejor hacer caso a su madre.
Ella no quería que lo caparan, pobrecito, cómo iba a hacerle eso a su perro. Pero su madre insistía en que un día se escaparía para buscar novia y que era mejor evitar problemas. María no estaba de acuerdo, Snoopy tenía tanto derecho a buscar pareja como cualquiera. Quizá ese día había llegado y era el motivo por el que estaba ahora corriendo tras él. Prefería pensar que se trataba de eso, ¿qué otra cosa podía ser? Pero no era eso, en el fondo, muy en su interior, sabía que su perro la amaba demasiado para huir. Un sudor frío recorrió todo su cuerpo y quedó paralizada de terror. Intuía que algo extraño estaba ocurriendo, ¡había demasiado silencio! La exquisita calma que le rodeaba contrastaba con su agitación interior. Más aún cuando se percató de que había perdido de vista a su perro, no había podido seguirle, era demasiado rápido para sus débiles piernas. De repente, "CLIK", se oyó un sonido metálico, como a veinte metros de distancia. Después nada, silencio de nuevo en aquel penumbroso descampado donde se encontraba, a las afueras de Frikilandia.
Frikilandia era una hermosa ciudad a la orilla del río "Crustaceo"; nombre este debido al fundador de la ciudad, el Friki Narrador. Podría decirse que estaba dividida en dos zonas principales, por un lado estaba el sector norte, donde nunca se ponía el sol y todo era alegre y bonito, y por otro lado la zona sur u obscura, donde todo era tenebroso, silencioso... en efecto! Ella, que planeaba solamente pasear a su querida mascota por la zona limítrofe, habiendo olvidado todas las advertencias, más por precipitación que por desobediencia, había terminado en lo más profundo de la zona obscura petrificada de terror y, en el fondo, sabiendo que algo de una malignidad extrema estaba a punto de ocurrir. María se encontraba ante un auténtico dilema. Podía salir huyendo de vuelta a su barrio, como la mente le pedía, que le avisaba insistentemente del peligro que aquí corría; o podía buscar a su perro, que se había internado en las profundidades de la zona obscura. Lo más lógico habría sido salir de este sitio inmediatamente, pero su corazón sabía que si no buscaba a Snoopy ahora no volvería a verlo jamás.


Capítulo 2

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3 comentarios:

  1. Llevaba ya un rato buscando a su perro, y comnezaba a sentirse cansada, , y una brisa suave comenzo a traer oscuros nubarrones desde el este, que no podian traer otra cosa que no fuese tormenta, ante la amenaza de la tormenta y su agotamiento, decidió volver a casa, una vez repuesta y después de haberle pedido ayuda a sus padres, volvería a buscar a Snoopy.

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  2. (9)
    Llevaba ya un rato buscando a su perro y comenzaba a sentirse cansada, y una brisa suave comenzó a traer oscuros nubarrones desde el este, que no podían traer otra cosa que no fuese tormenta. Ante la amenaza de la tormenta y su agotamiento, decidió volver a casa. Una vez repuesta y después de haberle pedido ayuda a sus padres, volvería a buscar a Snoopy.

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    Se sentía mal por haber dejado allí a su perrito. Sentía una gran frustración por no haber sido capaz de encontrarle, pero qué más podría haber hecho allí sola. Qué iba a hacer una chica de quince años en la zona obscura, rodeada de peligros. Nada, no pudo hacer más de lo que hizo. Ahora con la ayuda de sus padres sería distinto, tal vez se uniera más gente en la búsqueda, aunque lo dudaba mucho, pues casi todos tenían miedo de acercase a la zona obscura y mucho más de adentrarse en ella.

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  3. (11)Mientras tanto, en la zona obscura, Snoopy se habia detenido. Una sensación extraña le había hecho salir corriendo. ¿El miedo?¿La intuición? Sabia que algo de una maldad sin medida estaba apunto de suceder. Miró a un lado y a otro de la obscura calle en la que se encontraba, situada en lo más profundo de la zona obscura. Estaba calmado, pues presentia que por ahora estaba lejos de aquello que lo habia hecho huir. Estaba triste por haber dejado a su dueña. Lo pensó y se dió cuenta que era lo mejor, que en estos tiempos de aciaga maldad era mejor que ambos estuvieran solos. << Espero que no me busquen >>, pensó.
    Se tumbó en el suelo helado de la calle. Se acurrucó entre las bolsas de basura que, aunque su hedor le hacía imposible conciliar el sueño, al menos, le daba calor. Al poco tiempo, vio algo que le impresionó profundamente. A pesar de que habia estado guardando el secreto durante mucho tiempo, decidió que era el momento de hablar. Preguntó: ¿Quién eres?

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